miércoles, 18 de julio de 2012

Recortes de ilusión

Algunos de los soñadores que reclamábamos una administración mejor, orientada al ciudadano, servicial y práctica, creímos ver en esta crisis una oportunidad para mejorar.

Ya que, sorprendentemente, tras una crisis provocada por la especulación urbanística las miradas se dirigían al servicio público, íbamos a salir un montón de funcionarios con nuestras "libreticas" (vale, vale, algunos apuntan en el iphone) con listas de ideas de cómo mejorar, optimizar o reconducir muchos servicios administrativos.

Yo era de esos. Pero tras ver pasar varias veces una implacable guadaña que tan sólo cercena a nivel presupuestario dejando además la incertidumbre de cómo se va a seguir prestando servicio, me he pasado al otro bando.

Me he pasado al bando de "cogeros todos por los brazos, agarraros fuerte y haced una barrera humana para defender lo nuestro". Y ya, como con los hijos, que el nuestro no será el más guapo, ni el más listo pero que, para nosotros, es el mejor. Y que no lo critiquen, que por mi hijo mato.



Pero luego llega unos compañeros funcionarios, de esos que le han robado al menos 1000 euros de su sueldo (que total seguro que lo iba a usar para comprar langostinos o desgravarse por amortizar hipoteca y eso que nos ahorramos) y resulta que esta semana, quitandole horas al sueño, a sus familia y al tour de francia, han conseguido implementar un proceso que hace más eficiente la gestión, ahorra tiempo a los trabajadores y pago de horas extras a los presupestos.

Y entonces te das cuenta que igual que pedíamos que la administración tenía que funcionar pero dedicar un espacio a revisarse y mejorarse, nosotros, los funcionarios tenemos que seguir actualizando nuestra "libretica" con las mejoras e ideas que se nos ocurran mientras defendemos las bondades y necesidad de un modelo público, plural e independiente.

Hoy es un día para apoyarnos, para lamernos las heridas de ver cómo nos quitan parte de nuestro sueldo para destinarlo a lugares con una gestión económica dudosa, de cómo perdemos derechos adquiridos para compensar ínfimamente agravios económicos. Hoy es un día para saber que no podemos dejar que nos quiten nuestros sueños. Que nuestras aspiraciones por mejorar el servicio no deben morir y hoy no tienen por qué estar más lejos que ayer.

Hoy es un día para creer y defender más que nunca lo público. Y para dar las gracias a Javier, Iñaki, Guillermo, Sergio y Belén por mantener la ilusión y contagiarnos.

miércoles, 4 de julio de 2012

Mujeres que no se esconden


Ayer el club de Opinión La Sabina  nos invitó a la entrega de sus premios Sabina de Oro y de Plata. En su concepción, busca "ser un espacio de debate que contribuya a la presencia de la mujer con voz propia en nuestra sociedad", así que como para no ir !!

logoPQPocas veces en este blog que nació enfocado en una dirección muy concreta, hemos hecho referencia al hecho de ser mujeres, pero sí hemos hablado muchas veces de situaciones que no entendemos, de sistemas estructurales que provocan injusticias y sobre todo de la necesidad de cambio. Dejadme que después de la tarde de ayer, reflexione sobre mí misma no como funcionaria, ni como deliberativa, sólo como mujer:


 Soy una mujer a la que como a muchas otras, la vida no siempre se lo pone fácil, y que sin embargo con el tiempo voy aprendiendo que mis supuestos fracasos me llevan más lejos que mis supuestos éxitos.


Tengo un cuerpo de mujer que cada vez con más claridad va contando mi historia reflejada en señales que quedan en él grabadas, y que recorre un camino lleno de cómplices que me apoyan y acompañan.


Soy una mujer que a la vez es madre, que encontró en la maternidad una insospechada forma de ser más yo.


No sé si soy luchadora, pero sí se que soy soñadora y cuando pones nombre a tus sueños renunciar a ellos es renunciar a ti misma, así que no es constancia, ni lucha, es supervivencia.


Todo esto hace que de vez en cuando, en días como ayer, disfrute mezclándome entre mujeres que no se esconden. Entre esas mujeres que siguen teniéndolo difícil para acceder a puestos directivos, que siguen siendo víctimas de quien les hace daño porque las consideran suyas o que son las primeras víctimas en las situaciones de crisis, y que sin embargo, siguen buscando su lugar en un mundo donde la desigualdad ya pesa demasiado.

lunes, 11 de junio de 2012

Días para recargar pilas. ¿Off topic?

Hay días en que es difícil hablar de cómo mejorar la administración. La visión de un aluvión de recortes indiscriminados que dejarán a los empleados públicos bregando por mantener algo del servicio que, hasta ahora, prestaban no anima mucho.

Pero, sorprendentemente, siempre hay razones para alegrarse y encontrar referencias. Por ejemplo, este empleado de la limpieza que saca unos segundos al día para alegrar y motivar a unos niños en el colegio. ¿Acabaremos contratándole para poder llegar al final del día en nuestro trabajo?


Y ahora ya, que estáis con ganas, os recomiendo este post del pediatra Jesús Martínez (@jmartinezal) haciendo un alegato al empoderamiento.

lunes, 4 de junio de 2012

Ahorrar en sanidad

Tengo una amiga, trabajadora de una empresa privada especializada en instalación de sistemas de gestión en administraciones públicas que trabajó dirigiendo un proyecto de este tipo en un hospital público. 

Nada más empezar el trabajo ya me comentó alarmada el despilfarro que ella veía y que, a su juicio, nadie hacía nada para evitar tanto gasto inútil.

En ese hospital, mi amiga dió con una enfermera con iniciativa y muchas ganas de mejorar la gestión. Conectaron y conversaron mucho durante el tiempo que duró el proyecto.

Esta enfermera, ante las quejas de mi amiga, le propuso que intentaran mejorar algún aspecto. Ahí ya, mi amiga, tuvo problemas para elegir uno. A pesar de eso, localizó uno muy claro. Algunas auxiliares, al comenzar el turno, estuvieran los goteros de los pacientes de la planta como estuvieran, los desechaban y los reemplazaban por unos nuevos. A todas luces era un despilfarro de material farmaceútico.

Algunas auxiliares a las que les comentaron esta práctica dijeron que lo hacían así porque lo habían visto hacer. Pero otras, les fueron explicando por qué lo hacían. La más veterana era la que mejor lo explicó. El gotero puede terminarse en cualquier momento y, si ellas no están pendientes, el paciente se queda sin medicación. A veces, no es vital, pero otras veces es crucial para mantener estable al paciente. Cambiándolo al principio de su jornada ya tienen la garantía de que no se terminará durante el turno. Y es que, también, el que se acabe el gotero y no se reemplace causa al paciente y a sus familiares sensación de caos, abandono y desasistencia.

Mi amiga, como buena informática, les dijo que, a la vez que se registraba que se había prescrito el gotero, se podía registrar a qué hora se había aplicado y que el propio programa calculara cuándo iba a terminarse y que les avisara. Ya acordaron que fuera con un margen porque podría avisar cuando estuvieran atendiendo una parada o realizando curas, etc...

Pero la auxiliar veterana puntualizó que, si había que cambiarlo mientras servían las comidas, por ejemplo, si interrumpían el reparto de comidas para ir a cambiar el gotero o bien, retrasaba la recogida y devolución de las comidas a cocina y, por tanto, afectaba a cocina y, posiblemente, a la atención de la planta (las auxiliares estarían más tiempo ocupadas con esto) o bien, al paciente, aunque le habían servido más tarde, le recogían a la misma hora. Es decir, empeoraban la calidad de vida del paciente haciéndole comer más rápido.


Fuente http://juliozarco.com

Mi amiga seguía en modo informático y les decía que, entonces, el programa lanzaría los avisos teniendo en cuenta el margen de las comidas.

Pero entonces también había que tener el cuenta las mediciones de tensión, los cambios de lencería, la limpieza de habitaciones, ... y, todo eso, sin entrar en las particularidades de cada planta (por ejemplo, en las plantas de maternidad hay un tiempo para consultar sobre la lactancia,...)

Después de seguir dándole vueltas llegaron a la conclusión de que lo mejor para pacientes, servicio y asistencia era realizar el reemplazo de goteros al comienzo de turno. Pero mi amiga y, ahora, la enfermera y, también, la auxiliar en lo que ahora estaban de acuerdo es que, si se pudiera reducir la cantidad de goteros desechados, sin aumentar el coste, podría reducirse el gasto.

Hacerlos para durar justo las ocho horas del turno tampoco era buena idea. Unos turnos duran ocho horas y, otros diez. Además, podían empezar el turno con una parada cardiaca u otra intervención urgente y no tener tiempo de cambiarlos. Mejor que duraran algo más. Otra idea era que los goteros duraran, al menos, 24 horas. Pero ya se les escapaba si sería rentable o no ese tamaño. Si aumentaría el coste o si se seguiría desperdiciando tanto suero. Y, además, no podían avanzar sin consultar a los proveedores.

Pero, ahora, mi amiga ya no tiene tan claro lo del despilfarro. Ahora ya sabe que hay gastos que si, se reducen, significa reducir atención sanitaria. A veces sin demasiado impacto y, otras, con riesgo vital. Dice que tiene muy claro es que, para ajustar gastos, hace falta tiempo, dedicación y estudiarlo hablando con los agentes implicados.

jueves, 24 de mayo de 2012

Los líderes grises

He "sufrido" varios procesos electorales últimamente, en diferentes niveles. Desde unas elecciones generales, pasando por las locales hasta, incluso, a nivel de reunión de vecinos. Y es frecuente descubrir entre el equipo de una candidatura algún miembro con más carisma y liderazgo que el propio candidato. Incluso, a veces, entre las bases, lejos del equipo que se presenta.

Uno puede pensar que se ha cruzado con una futura promesa de ese grupo o partido. Pero, al pasar el tiempo, te das cuenta que no. Que siguen bajo un techo de cristal misterioso que hace que nunca ocupe una dirección para la que, probablemente, estaría más preparado que quien la ostenta. Y que, como mucho, le dejen algún "puesto sobrante".

La pregunta es ¿Cómo llega a representante alguien que no es, precisamente, el que mayor capacidad tiene de liderar un grupo?

Esta situación también se extrapola a los procesos de selección, tan frecuentes en la administración. El seleccionado no es, a priori, el que podría ser el favorito entre los candidatos.

Pero, como las comisiones de selección, suelen estar formadas por unas pocas personas, solemos encontrar la explicación de estas sorprendentes elecciones en favoritismos o en alguna cualidad oculta al exterior que el seleccionador ha valorado por encima de todo.

Podemos dar esta explicación por buena. Pero, ¿Qué ocurre en los procesos democráticos de un número elevado de personas? ¿Por qué, en ellos, tampoco se elige al más carismático, el que tiene capacidad de arrastrar a las masas? Es más, ¿Por qué, a veces, ni si quiera tiene apoyos sucientes como para presentarse como opción?

Analizandolos, tengo la sensación que la respuesta está en la incomodidad que estos líderes provocan. Tienen claro determinadas actuaciones, no renuncian a algunos principios, pueden tener unas bases sobre cómo actuar,... Esto genera simpatías pero también cierta repulsa entre quienes están alrededor.

Y, se teme tanto a esas fobias, a esa posible falta de apoyo, que se opta por elegir a personas que no generen esas animadversión pero, precisamente, porque tampoco son capaces de generar filias potentes. Se eligen personas grises.



Estas personas no tienen capacidad para marcar lineas de dirección para que camine el resto del equipo. No pueden motivar ni empujar. Sus etapas se caracterizan por el vacío. El vacío de no realizar ninguna labor relevante, de marcar o imprimir una dirección. Eso sí, sin haber levantado fuertes voces en contra ni haber encontrado gran oposición.

Y, quien elige así ¿está equivocado? ¿Somos capaces de apoyar a un dirigente a pesar de que algún detalle de su vida o una pequeña parte, no relevante, de su ideología no nos guste o no la compartamos completamente?


Me temo que, de ser cierto, estaremos construyendo una sociedad de líderes grises. Sin demasiado carisma. Ni capacidad de liderazgo, ni de movilización. Y, si no hay conductor, el coche no va a ningún lado.


domingo, 29 de abril de 2012

¿Resuelves problemas cortándote la mano?

Imagina que vas de paseo por el monte y decides acercarte a ver mejor un paisaje por una zona de difícil acceso. El paisaje ahí es mucho más bonito. Pero, el agreste camino te hace resbalar. Te agarras a una rama para no caer pero te clavas una astilla en la mano.

Tienes mala suerte y no puedes sacarte la astilla y se infecta. Debes que acudir a un centro de salud donde te indican que te apliques durante una semana pomada antibiótica y que vuelvas después a que te la extraigan.

La experiencia en sí ha sido buena. Has visto un gran paisaje. Pero las consecuencias, bastante  molestas. ¿Qué harías para intentar no volver a tener el mismo problema? ¿Evitarías ir por senderos difíciles? ¿Comprarías un bastón o unos guantes? o... ¿Te cortarías la mano para no tener ese mismo problema otra vez?

Esto se me ha ocurrido después de que me contaran el problema que se ha dado en un centro de salud.

Para quien no lo sepa, los pediatras suelen recomedar al menos un par de vacunas fuera del calendario vacunal a los niños. Esto significa que son los padres los que, si deciden dárselas, deben comprarlas en la farmacia. Y, habitualmente, los propios pediatras cuadran el calendario vacunal oficial con ellas, supervisan su administración. Y son los enfermeros pediátricos los encargados de inyectarlas como el resto de las vacunaciones. Una de estas vacunas puede costar entre 60 y 80€

En este centro de salud que me comentan, a la enfermera, al ir a preparar el inyectable, se le cayó y quedó inutilizable. La madre puso una reclamación al centro solicitando que la enfermera se hiciera cargo del coste de la adquisición de la vacuna.

fuente imagen masquepadres.com

Desconozco cómo se resolvió el asunto en concreto pero sí la medida general que se adoptó para evitar otro problema similar: En el centro no se administrarían vacunas no contempladas en el calendario de la administración.

La solución protege al colectivo de enfermería que ya no se van a volver a encontrar en dicha situación pero ¿a los pacientes del centro? ¿A la sociedad?

Los que ahora quieren seguir el consejo de ponerse esas vacunas deben de abonar, además de la vacuna, un ATS privado, lo que eleva aún más el tratamiento haciéndolo inaccesible a un porcentaje más amplio de la población. Se introduce un factor más de desconfianza "¿El pediatra me la recomienda para que llevarle negocio al ATS?". Pero, sobre todo, se introduce una normal global estricta que no sería necesaria para un porcentaje amplio de los usuarios del centro de salud que serían capaces de entender un accidente.

Desde mi punto de vista una norma que advirtiera al paciente de la situación y de su propia responsabilidad e, incluso, de la posibilidad (seguramente muy pequeña) de rotura durante la manipulación que incurriría a su cargo y que o bien la acata o tiene la opción de contratar un servicio privado. Incluso de elaborar un documento que el usuario pueda leer tranquilamente en su casa y deba presentar firmado para que le administren el tratamiento es mucho menos perjudicial para el sistema global pero igual de eficaz contra posibles reclamaciones al personal.

Sin embargo, ejemplos como estos de decisiones salomónicas tenemos a diario en la administración. La pregunta es cómo forzar a que el mecanismo de toma de decisión ante problemas evite soluciones de "si me corto la mano nunca más se me clavará una astilla".

lunes, 16 de abril de 2012

Sobre una reforma universitaria en términos de innovación social


Acaba de ser nombrada la comisión de expertos que estudiará la reforma del sistema universitario.

Con el plazo que tienen para presentar su propuesta, podemos imaginar que recogerán lo ya trabajado en este tema que es mucho y lo adaptarán a una situación cada vez más difícil y con unos prerrequisitos que no conocemos, pero que se van avanzado con esos globos sonda como el número mínimo de alumnos por titulación.   

Pero creo que antes de pensar en qué tipo de reforma necesitan nuestras universidades debería reconocerse el valor que aporta embarcarse en un proceso de reflexión sobre su calidad y la de su sistema de gobernanza. Ya nos gustaría que el gobierno abriera el mismo proceso de reflexión sobre la calidad de sus gestores/gobernantes y propusiera soluciones que garantizaran que se revierten en la sociedad las acciones de gobierno o que las personas que ocupan los puestos de responsabilidad realmente son las mejores preparados para ello.

Los documentos que se publicaron en su momento me parecen de una honestidad modélica y que dibujan un diagnóstico del sistema universitario con el que es difícil no coincidir. Quizá sea más fácil discrepar en las propuestas de solución.

Puede que la universidad necesite una reforma estructural, pero mucho me temo que también esta vez, al igual que con el resto de las AAPP, veremos una reforma que se limita a encoger, a dejar más pequeñas unas organizaciones con los mismos vicios, desajustes e ineficiencias.

En las universidades además, hay otro gran peligro y es la adaptación del modelo universitario para que encaje en los rankings internacionales. Ese objetivo que podría ser muy loable, es tremendamente peligroso. Una organización debe primero definir su finalidad y luego diseñar las medidas para ver si se acerca a sus objetivos. Cuando el proceso es el contrario, cuando el objetivo es cumplir unas medidas definidas por otros, se pervierte el sistema, se diluye la razón de ser y los resultados a medio plazo no pueden ser buenos.

A propósito de todo esto circula por la red un manifiesto donde queda patente que los problemas de la universidad española lo son de la europea también.

Si no queremos caer en la reducción o en la simplificación de un problema que es muy complicado, la reforma universitaria no debería plantearse sólo en términos de eficacia sino en términos de innovación social.

Daniel Innerarity lo explica bien en “la democracia del conocimiento”:

“las innovaciones sociales son nuevos caminos para alcanzar objetivos, especialmente nuevas formas de organización, nuevas regulaciones, nuevos estilos de vida, que modifican la dirección del cambio social, solucionan los problemas mejor que las prácticas anteriores. […]

¿Y si la verdadera innovación consistiera menos en la invención de soluciones para problemas ya existentes que en el descubrimiento de problemas nuevos, hasta ahora inadvertidos o reprimidos? En una sociedad bien construida, las soluciones de eficacia no pueden resolver completamente los problemas de legitimación.”

Cuando se busca solamente la eficacia, se está buscando una mejor solución a la misma pregunta. Cuando se plantea en términos de innovación social, no se trata sólo de la búsqueda de soluciones para problemas ya conocidos sino que se va más allá buscando el descubrimiento de problemas hasta ahora inadvertidos o reprimidos.

La universidad de la sociedad del conocimiento no puede regirse bajo los mismos patrones que la del sigo XV. El problema no es tanto la mejor o peor gestión como que su papel debe ser revisado al tiempo que abre un proceso de transformación de la mano de la sociedad en la que se enmarca.

Reimaginemos la universidad, a tiempo estamos.

martes, 13 de marzo de 2012

Gobierno abierto y universidad


 
Parece que no, pero poco a poco la necesidad sobre el cambio en la administración se va convirtiendo en un debate en el que cada vez hay más participantes. Las palabras transparencia y gobierno abierto cada vez aparecen con más frecuencia no sólo en ámbitos específicos sino en artículos dirigidos a un público generalista. Una muestra de ello es mi propio entorno de trabajo. En mi universidad estamos inmersos en plena campaña electoral y ambos candidatos hacen de la transparencia uno de los pilares de sus programas.

A raíz de las elecciones a Rector escribí un texto en el que de manera muy breve intentaba plasmar la capacidad de transformación de los principios del gobierno abierto y es el que reproduzco a continuación:


La filosofía del Gobierno Abierto (oGov) se va colando en las administraciones públicas de nuestro entorno y las va transformando. A menudo me gusta pensar en cuáles serán los caminos que abrirán los principios sobre los que descansa: transparencia, participación y colaboración en nuestra universidad:

La transparencia generará una universidad en la que confiar, porque la falta de transparencia nos convierte en sospechosos. El conocimiento será la base que reforzará la relación con los ciudadanos. El diálogo con la sociedad irá progresando en un camino donde las sensaciones dejen paso a los datos.

La participación dará lugar a una universidad que escucha, capaz de transformar las conversaciones en conocimiento, las quejas en oportunidades y el talento personal en aprendizaje de la propia organización. Un lugar donde la inteligencia colectiva se convierte en el motor que impulsa los cambios.

La colaboración será el germen de una universidad enlazada. Nos configurará como el nodo de una red generadora de oportunidades, un entorno en el que a través de la conectividad se impulse la coprodución, favorezca la innovación entendida cada vez más como un proceso distribuido y nos fortalezca como creadores de valor social.

Esta es la universidad de la que me gustaría formar parte y por la que trabajo cada día.

lunes, 13 de febrero de 2012

¿Por qué sé que la administración se transformará?

Ningún cambio es fácil pero el del cambio cultural en la administración tiene tintes de heroico. Sin embargo hay veces en las que te llegan señales que te reafirman en que es el camino que nos toca andar hoy, incluso de que cada paso que se da es una conquista sin vuelta atrás.

Lo que viene a continuación es un texto para ser guardado y releerlo. Alguien cercano lo ha hecho público y merece con creces un espacio en este blog.

“Hace meses en mi área nos vanagloriábamos de tener un buen ambiente de trabajo, de ser un grupo saludable, de estar contentos con el trabajo que desempeñábamos. En aquéllos tiempos nos creíamos con capacidad de definir nuestro propio puesto de trabajo, de llenarlo de contenido y de darle un proyección trascendental. A través del trabajo también cabía realizarse. La administración podía cambiar. 


Estábamos seguros de que el ambiente laboral dependía totalmente de nosotros. Hicimos de la amabilidad una norma de comportamiento. 


El corpus teórico de esta experiencia venía definido por una iniciativa de mejora que en clave interna llamamos Nuestro_GPW en referencia a Great Place to Work, la batuta corría al cargo de alguien del equipo y a los distintos grupos de trabajo se apuntó una buena parte de las personas del área. En nuestro jefe teníamos un gran animador. Un breve documento titulado "Nuestra filosofía de trabajo" que resume el quehacer de nuestro_gpw, es el reflejo del optimismo, la frescura, la confianza y ganas de cambio que experimentábamos por aquel entonces.


Al hilo de los nuevos tiempos, se pone de moda el gobierno abierto de Obama. La misma persona sigue con la batuta y hace de la administración deliberativa, con la participación y la transparencia como patas fundamentales, la bandera que va a seguir animando al área. Creímos, y seguimos creyendo, que la administración debe cambiar. 


Hemos acabado con lo bueno, ahora pasamos al gris oscuro. Los nuevos tiempos también traen cambios en la gestión. Se elimina todo vestigio de participación disolviendo grupos de trabajo y se eleva la transparencia a tan altas instancias que desaparece por completo. 


Nos hemos quedado sin horizonte y a cambio ¿qué queda? Tristeza, desasosiego, impotencia y mala leche.

No puedo soportar unas prácticas que están totalmente alejadas de principios que para mí son ya irrenunciables: participación, transparencia y colaboración. Suena hueco, pero ya somos muchos los que creemos que es la única vía hacia una administración más eficaz y más volcada en el servicio a los ciudadanos.”


Los pasos en este nuevo modelo de administración son difíciles y no tan rápidos como muchas veces nos gustaría, pero sin duda son irreversibles. Puede parecer paradójico, pero precisamente este grito de inconformismo es la mayor garantía de que los cambios llegan para quedarse y que los intermedios de oscuridad, son eso, sólo intermedios.

Cada persona dentro de la administración que reclama renovación, que busca llenar de contenido su puesto de trabajo, es un motor de cambio imparable que hará que finalmente la transformación que la administración necesita se imponga.

miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Cómo te llevas con el personal de limpieza?



Una de las cosas que más me sorprendió en mi primer trabajo "cualificado" fué la invisibilidad del personal de limpieza.

En esa empresa trabajaban dos operadores de 12 de la noche a 8 de la mañana y el resto trabajábamos de 8 a 15 h. Cuando coincidían en la salida con la entrada de sus compañeros, todos los saludaba por su nombre y les preguntaba qué tal estaban. Sin embargo, el personal de limpieza permanecía ahí hasta las 10 de la mañana y nadie les dirigía la palabra.



En mi puesto actual, el personal de limpieza ha ayudado a detectar un misterioso fallo eléctrico (alertaron que quizás encontrábamos los fusibles disparados todas las mañana a causa de un aire acondicionado permanentemente encendido en un despacho de una persona de vacaciones), a destapar la maliciosa "sustracción" una cafetera (a un funcionario le puedes bajar el sueldo pero nunca quitarle el café. La gravísima crisis de la cafetera, que casi paraliza la actividad, se resolvió cuando el personal de limpieza alertó de haber limpiado un sospechoso regero marrón a las 5 de la mañana) y, también, de problemas de aislamiento en determinadas salas con material informático (cuando había tormentas nocturnas detectaban charcos de lluvia junto a las ventanas. Los limpiaban sin más. Si no nos lo hubieran indicado, jamás lo habríamos sabido).

Si no tuviéramos una relación cordial con el personal de limpieza jamás habría habido lugar a ese intercambio de información. Si no se hubieran sentido legitimados a hablar jamás habrían apuntado las soluciones a problemas que nos oían debatir a 5 "sesudos" ante misterios sin resolver como "cómo se llegan a mojar estos papeles" o "por qué por las mañanas están disparados los fusibles". Pues, a veces, sus aportaciones han surgido al oirnos tratar los problemas mientras desarrollaban su labor.

Os propongo que reflexionéis sobre la relación con esta parte tan frecuente de los equipos de trabajo si os interesa la administración deliberativa.

Si rechazas la posibilidad de aportar algo del personal de limpieza, también puede que te parezca irrelevante la aportación del grupo de bedeles, del equipo de seguridad, de los escalafones más bajos de la jerarquía. Quizás también de los mandos intermedios y así hasta llegar a que sólo te parezca relevante las aportaciones de tus colaboradores más directos.

Mi experiencia es que parte de los más reticentes a la introducción de la filosofía deliberativa es precisamente por considerar que quien no posea un puesto de responsabilidad no es capaz de aportar buenas ideas a resolver un problema.

Los que queremos la implantación de esta forma de trabajo tenemos muy claro que queremos que nuestros responsables valoren nuestro conocimiento pero ¿valoramos nosotros el conocimiento de todos?

Sabemos que es importante establecer canales de comunicación y de la necesidad de mantenerlos abiertos pero, a veces, todo empieza por algo tan sencillo como decir buenos días y comentar el frío que hace hoy.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Culpables

Hace días que le voy dando vueltas a algo y hoy Amalio Espinosa en “Los funcionarios no somos el problema, sino la solución” y Sergio (Sergio es Sergio sin más que es amiguico) con "Los funcionarios: de los objetivos a la creación de valor" hablan de algo parecido en sus blogs, así que me parece buen momento para retomar algunas de sus ideas.

El tema en cuestión es el papel que nos están asignando a los funcionarios en esta crisis que parece que va para largo. Sin saber cómo hemos pasado de ser parte de esa clase media víctima de esos mercados tan mal encarados a ser culpables de la situación actual.

Eso sí, no somos los únicos culpables, van pasando por el punto de mira los políticos (esos son los peores), los controladores a los que se les aplicó una legislación laboral sobre la marcha donde se eliminan derechos básicos, los farmacéuticos que con lo que ganan bien pueden estar sin cobrar una temporada, por supuesto los funcionarios con una campaña de acoso y derribo y 2 bajadas consecutivas de sueldo, la del 2010 y la “escondida” del 2011, la eliminación de liberados sindicales que total para lo que hacen, y lo último son los profesores que ya es hora de que arrimen el hombro.

Supongo que muchos funcionarios cuando lean esto pensarán, hombre yo no, pero los políticos, los controladores y los sindicalistas… esos sí. Bueno, no es mal ejercicio que cada uno reflexione sobre la parte que le toca.

A mí no me gustan los recortes, ni los económicos, ni los de derechos, pero hay otra cosa que me preocupa más y es el enjuiciamiento y la campaña de descrédito que acompaña al colectivo implicado.

Cuando alguien se siente atacado lógicamente se coloca en una actitud defensiva y
cuando se está defendiendo no está en la actitud necesaria para que surja la creatividad, la colaboración o la implicación.

Respecto a esto leía ayer que existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

¿Dónde quiero ir a parar?. Pues intento explicar que me preocupan varias cosas:

* la primera es que la corriente de cambio que está surgiendo desde dentro de la administración se vea frenada por lo que muchos sentimos como ataques injustificados,

* me preocupa también que no seamos capaces de explicar la realidad de la administración sin caer en corporativismos que cieguen los puntos a mejorar,

* que defendamos el modelo de servicio público en el que creemos sin la flexibilidad que necesita hoy el contexto económico,

* pero sobre todo lo que finalmente no me gustaría es que volcáramos nuestros esfuerzos en protegernos y no en crecer… y las AAPP son estructuras que necesitan crecer hasta alcanzar el grado de madurez que permita el pleno desarrollo de las capacidades de sus funcionarios.

Esa es la reestructuración que necesita la administración y lejos de la prepotencia que el señor Rosell ve, cuando pienso en estas cosas a mí me viene a la cabeza una frase de Richard Feynman "Todos nos entristecemos cuando pensamos en las maravillosas capacidades que parecen tener los seres humanos y las contrastamos con los pequeños logros conseguidos. Una y otra vez se ha pensado que podríamos hacerlo mucho mejor”.

Si tengo que elegir un modelo para la administración me quedo con el de Feynman que por cierto era un señor muy listo y no con el de Rosell al que parece que le gusta hablar de más.

jueves, 4 de agosto de 2011

Una mirada al Norte

Hoy escribo sobre la tragedia de Noruega, y quiero hacerlo porque es imposible construir una administración humanizada en una sociedad deshumanizada.


Los países nórdicos han supuesto para mí una referencia en su modelo social. Admiro su compromiso con el bienestar social, con su identidad cultural y con lo que han construido poco a poco y en silencio sin entrar en el juego de las superpotencias.

Me dolió profundamente el horror causado por Breivik. Ante todo me dolió y me duelen esas casi 80 víctimas, esa caza humana de adolescentes que pone la carne de gallina.


Creo que puedo entender el sufrimiento de los padres, novios y amigos de esos casi niños ante el vacío que queda por una desaparición que no te puedes creer. Como si te lo hubieran arrancado de los brazos...

Pero hay otra cosa que también me duele. No sé si llamarlo dolor social. Es la solidaridad que se despierta ante una sociedad que ve cuestionado su modelo. Es algo así como plantearse que si el modelo nórdico tampoco vale, ¿cuál es la respuesta?

Una semana después vemos las respuestas al dolor:

* Jens Stoltenberg, el primer ministro noruego dice "responderemos al odio con amor. Vamos a demostrar que nuestro movimiento socialdemócrata es capaz de responder con compasión".

* Arnt Hargen, del partido opositor dice de su contrincante político: "nos ha dado una lección a todos".

* En uno de los primeros entierros de las víctimas, una chica musulmana de 18 años de origen iraquí, sus padres quisieron que la ceremonia se hiciera conciliando elementos islámicos y cristianos.

Esas reacciones que me resultan tan difíciles de trasladar a la sociedad española hacen que siga mirando al Norte con una admiración renovada.

Noruega tendrá que reflexionar sobre cómo su sociedad puede generar monstruos como Breivik, tendrá que aprender a protegerse y tendrá que mediar con los movimientos xenófobos que los van contaminando, pero sigue siendo una sociedad ejemplar que apuesta por invertir en servicios públicos como medida de progreso y donde la creación del estado de bienestar no es una consecuencia del progreso económico, sino la inversión que genera ese progreso.

viernes, 15 de julio de 2011

Mi príncipe innovador sigue sin aparecer

Cuando eres funcionario, puedes encontrarte con la terrible experiencia de descubrir que en tu puesto no van a ser innovadores ni te lo van a permitir. Que la transparencia se limita a cumplir la ley. Y que la jerarquía consiste en las comunicaciones sólo funcionan de arriba a abajo.

Esto, unido a que tu puesto es fijo en el más amplio sentido de la palabra (Fijo porque no van a venir a desperdirte, vale, pero fijo porque moverte es toda una odisea que puede durar varios años, promocionar no consiste ni en tener méritos ni en merecerlo.), hace que una inmensa nube negra se cierna sobre tu cabeza.

Sobre todo porque llevas años encadenando decepciones al comprobar que ese cambio de superior, esa nueva designación con la legislatura, esa nueva promesa de que va a venir alguien a mejorar la gestión, no es más que más de lo mismo. Como bien decía Enrique Sacanell, los funcionarios estamos siempre esperando a nuestro príncipe azul

¿Qué hacer cuando asumes que no va a venir a rescatarte?


Hay una opción, muy extendida entre los más emprendedores e innovadores, que es salir de la rueda y establecerse como consultores independientes al servicio de la administración.

Esta alternativa tiene una gran ventaja. Posees gran movilidad y puedes ir a trabajar con aquellas personas, de dentro y fuera de la administración, que coincidan con tus intereses y que puedan aprovechar tus habilidades.

Pero también tiene grandes desventajas. Desde luego, que no es una alternativa inmediata. No es una decisión que se pueda tomar en 24 horas. Y, además, exige una apuesta económica, con cierto riesgo y una fuerte inversión en cuanto a tiempo propio que no todas las circunstancias familiares permiten.

¿Y si decido seguir prisionero en mi torre?

Hay una alternativa que es asumir que los cambios no son inmediatos. Que nuestra labor de cambiar la administración más que con una apisonadora tiene que compararse con la gota que horada la roca.

Si tu vecino no te habla pero si, siempre que le ves, le dices “buenos días” acabará por saludarte. Lo mismo ocurre en el trabajo. Intentarás una vez, dos, cien, implantar una pequeña mejora y te dicen que no, pero, suelen irse acabando los argumentos con el tiempo y te permiten ese cambio.

Normas para la supervivencia durante el cautiverio

Si se opta por esta vía es importante saber que una pieza fundamental es la resistencia física y mental propia. En estas circunstancias el cambio va a ser muy lento y duro y hay que estar preparado para que el desgaste sea mínimo.

Otra opción fundamental es saber que la motivación, el trabajo bien hecho o el crecimiento no tiene por qué limitarse al ámbito laboral. Uno puede ser una pieza más del mecanismo durante el horario de trabajo pero buscar intereses que llenen esas inquietudes: proyectos fuera del trabajo, formación y colaboración con otros innovadores, simple autoformación, colaboración en red,...

También hace falta crecimiento personal. En esta circunstancia es importante saber perdonar, olvidar y evitar rencores. Cualquier momento es bueno para volver a intentar una mejora, volver a hablar con quien tenga posibilidad de hacer el cambio, buscar nuevos argumentos, … Y guardar rencillas pasadas sólo son más piedras en nuestro propio camino hacia un trabajo satisfactorio.

La información siempre es un gran aliado. Generar y difundir información ayudan a crear corriente de opinión que supondrá un caldo de cultivo donde sea mucho más sencillo implantar novedades.

Las pequeñas experiencias positivas también generan disposición a que estas vayan generalizándose. Por eso, saber descuartizar un gran proyecto de innovación en minúsculos fragmentos que puedan ir implantándose sin demasiado ruido es una alternativa en esta modalidad.

Mantener la demanda constante también es importante. Un ritmo de demanda constante y activa, buscando en todos los perfiles susceptibles de intervenir en la mejora también ayuda a crear la cultura. No nos engañemos, quien tiene capacidad de cambio, lo sabe. Y, la demanda de empezar a hacer las cosas mejor, a todos nos llena.

Esta opción también puede suponer la creación de alianzas e intercambios entre unidades no conectadas por razones de funcionamiento pero sí por ideología de trabajo. Lo que vuelve a suponer la creación de una cultura dentro de la organización.

Y mantener la vista en que siempre, en cualquier momento, es posible dar el paso a un cambio que suponga un balón de óxigeno para nosotros: cambiar de puesto, salir de la rueda, encontrar otros intereses, … mientras tanto, no queda otra que abandonar el traje de princesa y convertirse en la gota sobre la roca.


lunes, 4 de julio de 2011

Entre alberges y subcontrataciones

Una de las principales bazas en este empeño de adelgazar la administración es la subcontratación o incluso la externalización de servicios. Esto planteado así, supongo que a la mayoría de la gente de a pie no le suena mal. Si además le ponemos la etiqueta de la colaboración entre el sector público y privado, incluso a alguien como yo, funcionaria de pro puede sonarle bien.

Pero entonces termina mi jornada de trabajo, me pongo mi traje de ama de casa y me bajo al mercado de mi barrio. Allí entre "kilo y medio de ternasco" y "llévate los alberges que vienen muy buenos" me pregunto qué clase de economía esquizofrénica nos están vendiendo, donde los criterios para reducir gasto público son los contrarios a los que sigue cualquier familia para ahorrar en su casa.

En muchas casas cuando tienen que hacer cuentas porque la cosa está muy achuchada uno de los principales candidatos para reducir gastos son esas pequeñas externalizaciones a los que mucha gente acude: la señora que nos ayuda en casa, el cuidado de los niños ("a ver si ahora con fulanito en el paro, o tirando de abuelos pasamos el invierno"), etc

Debe ser que tengo muy interiorizado ese papel de ama de casa, pero cuando analizo las subcontrataciones que veo en mi entorno lo que veo es:

* Subcontratar es caro y suele ser ineficiente. Seamos honestos con las números de las AAPP y analicemoslos desde una perspectiva global, no con la trampa de las partidas. Reducir el tan traído capítulo I, no siempre repercute en menor costo final del servicio que se ofrece.

* Los grandes beneficiarios de las externalizaciones suelen ser las grandes empresas y multinacionales que son las que se llevan la mayoría de los concursos públicos, pocas pymes compiten en ese mercado. Así que salvo excepciones no generan riqueza en el entorno.

* La subcontratación origina una serie de funciones que serían innecesarias en otro modelo: se crea la necesidad de controlar la ejecución de lo contratado y son necesarios los intermediarios/traductores del usuario final con la empresa finalista, papel en el que yo muchas veces tengo la sensación de jugar al teléfono roto.

Las empresas medianamente serias exigen esa figura de interlocutor en el lado de la administración y aún así hay unas escalofriantes cifras de aplicaciones informáticas pagadas y nunca utilizadas en la AP que deberían dar que pensar a más de uno.

Son las consecuencias de complicar el sistema.

* Por último, si hay algún elemento donde puedan cometerse irregularidades es el los concursos que es donde se manejan cantidades de dinero elevadas y donde los términos en los que se redacten pueden favorecer o perjudicar a los posibles candidatos.


A lo mejor el secreto para tener políticas públicas más efectivas consiste en cambiar la cartera de ministro por el carrito de la compra.

miércoles, 22 de junio de 2011

Una administración que escucha

Esta mañana en la radio han entrevistado al ministro de Trabajo. Ha dicho varias cosas dignas de comentar, pero me quedo con una que me ha llegado especialmente. Valeriano Gómez decía esta mañana que los trabajadores deben implicarse con los problemas de sus empresas. Y cuando lo decía yo no podía evitar acordarme de una anécdota que me contó una de mis amigas hace unos días.

Mi amiga trabaja junto a otras 4 personas en un servicio que depende de la comunidad autónoma. Así que ya veis que hablamos de funcionarios. Últimamente se habían encontrado con varios asuntos que ellos solos no podían resolver y como lo de dejarlos en punto muerto no les encajaba decidieron escalarlos para buscar una vía de solución.


Unos días después habló con ellos un mando intermedio que habitualmente está en contacto con el responsable político al que habían intentado comunicar la situación. La respuesta que les transmitió fue: “… por cierto, que ya ha llegado vuestro escrito a quien tenía que llegar…y no os preocupéis, que no os va a pasar nada”. Ante la mirada ojiplática de mi amiga y sus compañeros les repitió: “sí, tranquilos, que no va a haber represalias. Ya sabéis que a los jefes no les gustan los problemas”.

Con esa respuesta se perdieron varias cosas:

* Se dejó pasar la oportunidad de resolver una situación difícil q repercute directamente en los usuarios de ese servicio. Esos que luego acaban cuestionando la viabilidad del sector público.

* Se dieron razones de peso para perder la confianza en ciertos gestores públicos

* Y otra más, precisamente la que reclamaba hoy el ministro. Esta forma de actuar hace muy difícil la implicación de esos 5 empleados públicos en los problemas de su empresa

Hay veces que creo que estamos muy lejos de construir esa administración deliberativa con la que sueño, otras, como ahora pienso que es tan sencillo como empezar a escuchar.


Como punto de partida os dejo una lectura que a mi me despertó. Es un artículo de Quim Brugué que fue el inspirador no solo de esta entrada, sino de este blog:

Una administración que habla es una administración que piensa

Disfrutadla.

miércoles, 8 de junio de 2011

¿Y si por fin hablamos en serio de la administración?

En estos días de traspasos de papeles, de crisis, imposiciones europeas y calzones quitados, por supuesto se habla de la administración. A mí particularmente me alegra. Me alegra porque aunque no me han dado señales de que vaya a ser así, sigo pensando que la crisis es la gran oportunidad de construir una función pública mejor: más sólida, más flexible y desde luego más eficaz.

Creo que se debe hablar de la administración. Es más, ya vamos tarde, hace tiempo que deberían haberse oído las voces que cuestiona las dinámicas internas y plantean cambios. Pero el debate actual sigue siendo tan pobre como hace un año. Se argumentan pros y contras de lo público, y algunos dicen que cuando pongamos en la calle a 1.000.000 de funcionarios habremos salvado el país. O sea que no hablamos más que de administración SI o NO, y de qué tamaño.

Lo malo es que las conversaciones centradas en estos puntos difícilmente llevan a algo, porque esto de SI o NO a lo público viene a ser como ser del Betis o del Sevilla, tiene más que ver con el corazón que con lo razonable.

Y yo que debo ser muy rarita necesito ponerle nombres a los problemas para poder buscar soluciones. Ese análisis es el que me gustaría oír en esas tertulias que nos acompañan.

Para que no me acusen de pedir sin aportar planteo mi primera lista de temas a tratar:

* La transparencia en la administración. Aunque no se lo crean, los de dentro tenemos que lidiar casi a diario con una ley de protección de datos muchas veces mal entendida que nos hace cada día más opacos. La falta de esa ley de transparencia eternamente pendiente nos perjudica tremendamente a los implicados que son, no sólo los políticos sino también las instituciones públicas porque nos convierte en sospechosos.

* Abramos el debate de los directivos públicos, de los dedazos en las formas de provisión y de lo que a mi me parece peor, la falta de evaluación del libre designado. Creo que no se le da la importancia que tiene al papel fundamental de los buenos gestores públicos, y en este caso no me limito a perfiles políticos, las libres designaciones llegan muy lejos. Algunos lo plantean desde la óptica de la profesionalización de la gestión pública, otros de la necesidad de personas con capacidades y formación en nuevas corrientes de liderazgo, … es urgente una reforma en ese ámbito.

* La administración es la pura esencia de la verticalidad, de la rigidez y por tanto de la mala gestión del cambio. Necesitamos una administración flexible. Esta crisis nos muestra que la falta de capacidad de adaptación está acabando con muchas empresas. ¡Qué la administración no sea una más!

* Es necesario abrir canales para la participación interna y externa. Ahora sí entro de lleno en nuestro tema: necesitamos una administración que escuche. Necesitamos oír lo que la sociedad nos demanda para poder crear valor social, pero del mismo modo es imprescindible crear redes internas para poder generar conocimiento compartido

* Y por acabar mi lista, hay que hablar de cual es el valor añadido de la administración pública. No demos por hecho que está claro o acudamos a las respuestas fáciles porque parece que no todos lo tienen tan claro. Las instituciones públicas por ser públicas pueden y deben desempeñar un papel que es muy difícil en una empresa privada. Deberían ser pioneras en transparencia, en innovación (sí pone innovación) y debería ser un foco de atracción para el talento. Al fin y al cabo hay pocas cosas tan satisfactorias como trabajar para tu ciudad, tu comunidad o tu país.

Reflexionemos al fin sobre cómo debe generar valor social nuestra administración. Introduzcamos otro lenguaje referente a lo público: co-creación, liderazgo, redes de conocimiento, participación y por supuesto innovación.

jueves, 26 de mayo de 2011

¿Pero eso de la participación qué es?

Ahora que ya ha pasado el furor de las elecciones y con los acampados del 15m todavía en las plazas creo que es hora de que aquí también hablemos de participación.

Entre los programas que estos días atrás nos han invadido, en los que nuestros políticos nos hacen propuestas (esas que a veces suenan a proposiciones indecentes) son muchos los que hablan de participación. Incluso en los partidos en los que sus directrices no apuntan en esa dirección, me consta que hay líderes locales que sí están introduciendo políticas de participación.

Nos hablan de presupuestos participativos, de consejos de participación o de gobierno abierto. La verdad es que algunas ofertas están más “cocidas” que otras que suenan a “poco hechas”, pero en cualquier caso ahí están.

Y en medio de todo esto estalla el 15m pidiendo una clase política que escuche y planteando la participación política como un derecho básico.

Todo esto afianza la sensación que tengo de que la participación es un rasgo de madurez democrática imparable ya a estas alturas.

Sin embargo, no todo es igual. Abrirse hacia la participación es tener la capacidad de generar centros de conversación, pero una conversación sincera y honesta.

Es participación:

* Las conversaciones que incluyen a todos los agentes implicados. Deben estar todos los que tengan algo que aportar, bien personalmente o en procesos muy amplios al menos sus representantes. Hablar con mis cuatro amigos con los que me va a resultar muy fácil ponerme de acuerdo es otra cosa.

* El proceso participativo puede no ser el lugar donde se deba tomar la decisión final, pero desde luego no puede servir de teatro para legitimar decisiones tomadas de antemano. Eso es manipulación.

* La participación debería llegar a convertirse en una cultura en la forma de hacer, no en un acontecimiento aislado. Ese es el objetivo.

* Las conversaciones deben ser sinceras ante todo y con las reglas del juego muy claras. Lo contrario es falta de honestidad.

* Y finalmente, cuando hablo espero que me respondan y entiendo que mis propuestas no siempre puedan ser incluidas pero me gustaría conocer los motivos. Si eso no sucede me siento engañada.

Confío en que tanto los que nos unimos pidiendo que se abran más canales para escuchar, como los que se han ofrecido a hacerlo tengan claro los puntos anteriores. Lo espero porque estoy convencida que sólo cambiando la forma en que se han hecho las cosas hasta ahora, conseguiremos resultados distintos y estamos en un momento en que necesitamos esos resultados.

domingo, 22 de mayo de 2011

Lo importante es qué dices, no quién eres

Hay cosas que necesito reposarlas antes de darme cuenta de por qué las hago.

Entré en twitter, no puse mi bio, y empecé a participar. Alguien me dijo que hiciera el favor de ponerla, y no lo hice. ¿Y por qué no hacerlo? ¿Qué tontería!

En mi trabajo en la administración, en dos ocasiones, en que un grupo de trabajadores estábamos exponiendo problemas o puntos de vista a un un responsable político y yo intervine, ambos políticos cortaron mi intervención con un "¿Tú quien eres?" (El más educado dijo "perdona, tú..." el otro no ;-) )

Después de identificarme pude seguir. Ahora ya nunca comienzo una intervención fuera de la red sin decir "Soy maripili, trabajo en no se qué, grupo tal, tantos trienios, número 37 de pie".

Eso es un problema, entiendo la curiosidad de saber quien te habla pero no que no puedas dejarle terminar. Que NECESITEN saber el cargo de la persona que les habla para contextualizar su mensaje.

Es algo con lo que en la administración te encuentras en el día a día. Hay una pirámide y encuéntra a la altura en la que estás porque sólo puedes hablar con el de el escalafón inmediatamente superior y con el inferior.

¿Cúal es la diferencia entre participativo y deliberativo?
Al que respeta la pirámide y sólo permite que le hablen sus colindantes se le llama participativo (ya es lo menos malo, hay quien no permite ni eso, claro). Por eso, la revolución, es ser DELIBERATIVO. Que cojas todas las piedras de la pirámide, las desmontes y les digas "¿Cómo resolvemos esto?"

Los que se rien de la acampada de sol se ríen sobre todo por esta falta de miras: "que quien se han creído, que cómo quieren cambiar las leyes, y qué proponen", etc... No son capaces de entender que hay miles de decenas de personas que quieren algo y no tienen por qué saber cómo. Lo importante es lo que están pidiendo.

Por eso twitter revoluciona el mundo. Porque lees los mensajes de cualquiera y sólo ves lo que dice. Si quieres, puedes profundizar más. Pero, de primeras, sólo ves el debate. Lo que dice, lo que le responden. Eso es lo grande, lo que enriquece.

Por eso, cuando salgo de twitter y me encuentro con el "¿Y tú quien eres?", "¡Imposible que un grupo X lleve este proyecto!", "¿Cómo figura este aquí y no yo, que soy de rango superior?", "háblalo con tu responsable y que el se dirija a quien corresponda",... buf! qué ganas de volver a la red!

Aunque el trabajo hay que hacerlo también en el mundo real. La alegre realidad es que hay deliberativos trabajando. Y, lo que es mejor, cada vez son más!

miércoles, 11 de mayo de 2011

La brecha

Cuando eres técnico eres muy consciente de lo lejos que están los políticos de la realidad. Llegan, proponen cosas absurdas, obvian que el día a día tiene que mantenerse e intentan irse en loor de multitudes.

El problema, cuando llevas años despotricando de que los políticos no se interesan porque las cosas sigan funcionando y bien, además, cuando se vayan, de lo poco que se preocupan por la gestión pura y dura, es cuando conoces a un político o a varios con buenas ideas.

Problema! Porque es entonces cuando te cuentan de lo poco receptivos que son sus técnicos, de que se niegan a apoyarles en sus proyectos, de que no entienden de que el político tiene que hacer las cosas en cuatro años. Que, lo que comience en el cuarto año, o da sus frutos enseguida o, probablemente, será trabajo perdido.

Es lo que llamo "LA BRECHA". La brecha insalvable, además, casi siempre. ¿Qué hace que un político no haga sentirse a su personal técnico implicado en sus proyectos, que no sientan que les ofrece respaldo y que escucha sus necesidades?
Autor: Kuazar Fuente http://www.picoseuropa.net/fotox.php?codi=3911

¿Qué hace que un técnico no pueda hacer mirar hacia el futuro con el político para que reparta su trabajo entre lo que dará fruto mañana y podrán recoger juntos y lo que dará fruto con el tiempo y otros disfrutarán? ¿Qué hace que un técnico no entienda que hay proyectos que, para poder ser realizables, tienen que durar cuatro años o menos?

El trabajo es de todos. Del político con buenas ideas y del técnico con ganas de hacer las cosas bien. Ambos tienen que entender que entran a formar parte de un único equipo que se separará en el tiempo. Tanta liberalidad y ¿Ahora resulta que sólo nos gustan las relaciones para toda la vida?

Es un matrimonio de conveniencia y, como tal, tiene sus reglas. No puedes esperar a que te conquisten, tienes que aprender a respetar y a colaborar juntos. El cariño y, para el afortunado, el enamoramiento, llegará con el tiempo y el trabajo de ambos.

Es un reto. Pero, ¿Los que pasábais por aquí no queríais retos?

martes, 3 de mayo de 2011

Yo no soy @Yoriento

Es un privilegio asistir a un congreso de comunicadores. Te enseña y te hace reflexionar sobre tu forma de comunicar. Todos hemos leído eso de que para mantener la atención hay que hacer algún chiste de vez en cuando y mantener el ritmo de la presentación, pero la realidad es que no todos sabemos contar chistes y la mayoría estamos muy lejos de poder salir a cantar a “capella “ en un escenario como hace @Yoriento y que además al terminar te aplaudan.

Sin embargo, eso no nos inhabilita para comunicar. Mi forma de transmitir mensajes está muy lejos de la gracia del sur, pero si utilizo mis propias herramientas de comunicación mis mensajes llegan.

Esta filosofía de adaptarse a lo que cada uno es, me lleva a otro pensamiento que me rondaba en el congreso. Allí escuchando y aprendiendo de los que están cambiando la administración me preguntaba cuál sería el modelo que finalmente calaría en mi entorno. Desde las butacas se ven mejor las cosas, y desde allí se ven diferencias entre la seguridad y el avance seguro de unos o el empuje y la frescura en el mejor sentido de la palabra de otros.

¿Y nosotros? Nosotros y los que quedan por llegar a esta corriente de cambio aportaremos algo distinto, algo que no sé que será, pero que enriquecerá el proyecto común.

Y esto es así porque las personas son únicas y esas personas son las que forman empresas públicas y privadas que a su vez son únicas, y esas empresas configuran las comunidades autónomas con rasgos distintos y únicos.

Por eso Aragón es distinto del País Vasco y distinto de Cataluña. Y por eso la innovación en cada administración tiene un color distinto.

Me gustan los cuadros de colores.